LA RÁFAGA
Cristina Oliveira Chavez
Fue ráfaga cruzando indiferente
fue ráfaga fugaz que me envolvió
huyendo de mi vida fue inclemente
después de enamorarme no volvió,
fue ráfaga que pronto sucumbió.
Yo quiero que retorne con la bruma
con las olas del mar entre la espuma,
besando los recuerdos más bonitos
aquí entre los poemas de mi pluma
que aguardan los momentos exquisitos.
Rozando mis mejillas algo siento
la ráfaga al llegar moja mis ojos
son lágrimas de amor, mas no presiento
el ver esa verdad de mis antojos.
De pronto la capturo con mi mente
y siente mucha paz mi corazón
pues siempre la procura, nunca miente,
y grita con locura su pasión.
¿ Cuanto tiempo de espera pasará?
Pensando que la noche morirá
sin ver el titilar de las estrellas
soñando con su luz expirará
queriendo despertar tras de sus huellas.
¡Padre Santo! La ráfaga está muerta
¡Padre Santo! No pasa por mi vida,
con su olvido dejó mi alma desierta,
¡Padre Santo! No llega hasta mi puerta
la ráfaga de amor, que ya me olvida...
SEVILLA
Linda flor de maravilla
la mas bonita de España,
es la ciudad de Sevilla
que con claveles se baña.
Con aroma a manzanilla
bien lo dice la canción,
maja de orilla a orilla
por ser puro corazón.
Y al sonar la campanilla
de mi iglesia sevillana
resplandece la capilla
de mi Virgen soberana.
Desde México, Sevilla,
te saludo con amor,
con un beso en la mejilla
¡ por tu gracia y esplendor !
ALFONSO Y FERNANDA
Tonila Jalisco Mex.
Amor y sólo amor, su ser tenía,
Fernanda era su mar, era su cielo,
gozaba el corazón con ese anhelo
amarla desde niño su alegría.
Ansioso, la esperaba noche y día,
fue sol, que calentaba su consuelo,
al verla caminar, besaba el suelo,
la flor más primorosa, que amaría.
Con la muerte, el cariño, más se agranda,
murió su blanca flor murió en febrero,
dejándolo muy solo en su partida.
Alfonso fue su nombre ella Fernanda
su bello corazón siempre sincero,
soñó con ese amor toda la vida.
EL BÚHO BLANCO
Junto a Jazmín alegre caminaba
regreso a casa del embarcadero,
oscureció de pronto el buen sendero
y llena de temor a Dios rezaba.
Cuidanos Padre, del mal, le imploraba,
tus ángeles de amor Señor yo quiero,
delante de nosotros eso espero
piedad, pedía, y por Jazmín oraba.
Enseguida voló, por nuestro lado,
un búho del color de la pureza,
blanco, lleno de paz y de armonía.
Un ángel protector, divino alado
iluminó el camino con belleza.
¡llegamos bien, y no fue fantasía!
SÓLO CENIZAS.
Perdiendo el esplendor de sus farolas
mi amigo fiel, buscaba mi calor,
se consumía en vida y con valor
su llanto derramó llorando a solas.
Comenzó su agonía fue como olas
que quieren alejarse del dolor,
rogaba renacer con el amor,
que tiene cada flor en sus corolas.
En una pesadilla interminable,
en sus ojos volcó triste cascada
la muerte presintió mojada en brisas.
Sentí su corazón siempre adorable
sin fuerza palpitar en voz cansada.
Hoy lloro junto a él con sus cenizas.
HERMOSO COLIBRÍ
Vuelas entre la brisa ¡Oh alteza!
tu figura sutil, sube, desciende,
haciendo gala de su gran belleza.
La mirada del sol en tu destreza,
se derrama gozoso, te trasciende
a tu bello plumaje pinta, enciende
y te acoge en su reino con presteza
Para verte volar entre las flores,
la delicia del néctar compartiendo,
con abejas y hadas del condado.
Rebosante de paz con tus fulgores,
con tu aroma de azar vas envolviendo,
Los sueños del poeta enamorado.
Autor de los poemas
Cristina Oliveira Chavez

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